Mentirosos. Mentirosos todos, vosotros y yo, yo y vosotros.

Pinochos, timadores, tramposos, liantes. Dejad de pedirme que caiga fascinada en vuestros brillos. Prescindid de mi embriaguez por vosotros. Acabad ya con los cantos de sirena y yo os dejaré volver sanos y salvos a vuestras cuevas.

Intentaré renunciar al embeleso de saberos pendientes de mí. Pelearé para cortar los grilletes que he ido ajustando a vuestros pies reverencia a reverencia. Os despediré si es que vuestros corazones no son lo que pende de mi labrado hilo de araña vieja. Llevaos vuestras vanidades junto con la mía e id en paz.

Y si una vez retiradas a sus casas las sombras de nuestros egos, sigue habiendo un impulso de tenernos, de buscarnos, de quedarnos cerca unos de otros, entonces, que sea, que los vínculos se tejan y la historia se escriba ya sin cuentos, ni trampas, ni príncipes ni princesas.

"Hoy te quiero. El jueves no me importas. El viernes me vuelvo a enamorar. "