1. Si no vas a poder soportar lo que veas, no mires
2. Si no vas a poder soportar lo que oigas, no escuches
3. Si no vas a poder soportar lo que vivas, no respires
Se levantó con la pesadez de haber vivido en exceso a la noche. Recogió sus tres tareas y se las ató al cinto de las herramientas. No quiso pararse a pensar en cómo las realizaría hasta no haber tomado un desayuno energético. Con el estómago vacío todos los trabajos le parecían imposibles y las ideas, ingobernables.
Había una cola inesperadamente larga en el centro de alimentación y eso empeoró aún más su malhumor. Mientras trataba de distraerse contando las sillas vacías del comedor, alguien le dio un apretón en el hombro derecho.
- ¡Hola! –exclamó una voz completamente desconocida-. ¿No me recuerdas?
- No –contestó con tanta indiferencia que nada más le fue dicho hasta que llegó con su bandeja a las fuentes.
- ¿Lo de siempre? –quiso saber el servidor.
- Lo de siempre.
Comió con su habitual rapidez y después de limpiarse escrupulosamente el hocico y las garras, desató las tareas de la semana para estudiarlas con calma. El calor del desayuno le regaló una chispa de ironía y sonrió pensando que iba a ser difícil desatascar cañerías en la zona extinta si no agudizaba la vista y el oído, eso sí, aguantar la respiración no sería ningún sacrificio. Se aplaudió la gracia con un bufido que tanto podía ser de placer como de fastidio.
No, sus tareas nada tenían que ver con su trabajo, eran parte de su Conversión, peldaños de una escalera personal que sólo atañía al mundo de lo prescindible. Había sido una petición formal que delataba esa novedosa necesidad de cambio. Esta vez no había mucho sobre lo que meditar. Podía considerarlas hechas. ¿Por qué no le habrían ahorrado esa parte de la escalera? Todos sabían que las bestias no escuchaban ni miraban ni decían nada de nada, sólo se movían de un lado a otro con puntualidad. Iba a ser una semana muy fácil. Interiorizó:
1. Si no vas a poder soportar lo que veas, no mires
2. Si no vas a poder soportar lo que oigas, no escuches
3. Si no vas a poder soportar lo que vivas, no respires

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